Toda persona que disfruta de escribir ha sufrido alguna vez de la falta de inspiración. Ya sea cuando no hay sentimientos a transmitir, o simplemente no hay forma de transmitir sentimientos existentes, los bloqueos son frustrantes, demasiado frustrantes. Uno se sienta a pescar en un mar de palabras, esperando que alguna expresión desate un tsunami de emociones que brotan de manera incesante e incontrolable en un papel y ...nada.
Silencio. Ahí es donde uno se ve en un real aprieto y ahi es cuando empiezo a filtrar menos mi realidad y mis pensamientos, donde la verdad de los hechos se ve aún más al descubierto, habiéndome quedado con pocos (hasta nulos, algunas veces) trajes para disfrazarla y hacerla ver mas bonita. (no, no necesariamente bonita, pero sí más poética, si se quiere.) Y ahí es donde entra esta historia... aunque por momentos no parezca.
Voy a contar una historia r e a l. Si les digo que le pasó a un amigo de un amigo, la mentira sería demasiado obvia, asi que, a pesar de las pocas ganas que tengo de admitir y mostrar mis propias estupideces, voy a ponerme en el personaje de mí misma, que, en definitiva, es (o debería ser, ya que hablamos de mi Disforia) el que me sienta mejor.
Woow tenes un blog!!!
ResponderEliminarsoy tu padre
Padre mio! Jajaja, si si, este es relativamente nuevo, aunque los escritos no tanto, son recopilaciones del otro blog que esta lleno de boludeces. Este es un poco mas serio, o por lo menos esa es la intencion JE JE .
ResponderEliminar